La enorme mayoría de
las mamás pueden alimentar a sus hijos con su propia leche. Muy pocas
situaciones impiden esta práctica saludable, tanto en términos nutricionales y
biológicos como afectivos. Para lograrlo es clave el apoyo familiar y
profesional, y el contacto inmediato entre la madre y el recién nacido.
“La leche materna es un
tejido vivo con 400 glóbulos blancos vivos por centímetros chubicos. Cada vez
que el bebé toma la teta, es una transfusión del sistema inmunológico maduro de
la madre hacia el niño. Es cambiante porque se adapta a las necesidades
funcionales del pequeño, y tiene proteínas humanas, por lo que no produce
alergias” explica la pediatra Alejandra Rojas especialista en el hospital
Feintuch de Sierra Colorada.
La leche materna por si solo es el mejor
alimento que puede recibir un bebe durante sus primeros 6 meses de vida, y
reclama que, inmediatamente después del parto, el bebé sea puesto en contacto
con la piel de su madre, agrega que el
amamantamiento puede iniciarse dentro de la primera hora de vida e idealmente
en la sala de partos.
Según la Sociedad Argentina de Pediatría
(SAP) que el 98% de las madres pueden dar el pecho a sus hijos y para las que
están dando de mamar, UNICEF apunta que la lactancia frecuente aumenta la
producción de leche.
Significa que esta leche posee todos los
nutrientes y anticuerpos necesarios para alimentarlo y protegerlo. Después del
sexto mes hay que sumar alimentos sólidos a la dieta, pero la leche de mamá
continua siendo el principal. Pasado el año de edad hay que continuar
amamantando, pero este tipo de alimentación está en condiciones de cubrir
alrededor de 40 % de los requerimientos del niño.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y
la SAP apuntan que es bueno continuar amamantando pasado los años, hasta que el
bebé y la madre lo decidan, porque favorece el vinculo afectivo entre ambos,
potencia el desarrollo cognitivo y visual del pequeño, y lo protege de enfermedades
de distinto tipo.
Silvia Bichara Coordinadora de Lactancia
Materna en el Hospital Dr. Feintuch de Sierra Colorada (Río Negro) afirma que
“la lactancia materna posee beneficios excepcionales tanto para el niño como
para la madre en los aspectos biológico, nútricional, psicoafectivo, económico
y social. La leche humana es un alimento completo, contiene todos los
nutrientes esenciales en cantidades adecuadas, y hacen innecesaria la ingesta
de otros alimentos; su temperatura es óptima, está libre de contaminación
bacteriana, no produce intolerancia alimentaria ni alergias.
Durante el 2007, la Dirección Nacional de
Maternidad e Infancia del Gobierno nacional realizo casi 30 mil encuestas en
todo el país. Pudo establecer que el 57% de los niños de 2 meses reciben
lactancia materna exclusiva; el 46% a los 4 meses y apenas el 36% a los 6
meses.
10
PASOS
1- Inicio
Desde
el momento del nacimiento, la madre y el bebé necesitan estar juntos para que
el pueda mamar durante la primera hora de vida. La primera leche, o calostro,
es un concentrado de nutrientes y anticuerpos. Ese es todo el alimento que debe
recibir el bebé al nacer.
2- Bajada de leche
Para
aliviar la congestión de los primero días, hay que prender al bebé muy seguido
del pecho. Si es necesario, hay que sacarse leche masajeando desde la axila
hacia el pezón, ayudando previamente con paño tibio.
3- Libre demanda
El
pecho no tiene horario. El bebé necesita brazos, caricias, contacto y teta cada
vez que lo pide. No hay que esperar a que llore. Amamantarlo a libre demanda,
las veces que quiera, son horario ni restricciones. Cuando más succiona, más
leche produce la madre.
4- ¿Un pecho o dos?
Dejar
que el bebé mame todo el tiempo que desee del primer pecho, y recién cuando lo
suelte, ofrecerle el otro. Así recibirá la leche con más contenido graso que
sale al final de la toma.
5- Posición y agarre
Es
muy importante que el bebé este bien prendido, para que no se produzca grieta.
La posición es panza con panza, y el bebé debe abrir bien la boca.
6- Estirones
Los
bebés tienen varios picos de crecimiento durante los cuales necesitan tomar más
frecuentemente la teta. Amamantar más seguido aumenta la producción láctea
adaptándose a cada etapa.
7- Solo teta
Durante
los primeros 6 meses de vida, la leche materna es el único crecimiento que el
bebé necesita. No es necesario agregar nada, ni agua, ni te, ni jugos, ni otro
alimentos.
8- Alimentos sólidos
A
partir de los 6 meses es probable que el bebé se sienta solo y muestre interés
por la comida. Es el momento de comenzar a incorporar alimentos sólidos. Hasta
el año, la leche materna debe seguir siendo el alimento principal, y las
comidas que se agregan no reemplazan ninguna mamada.
9- Después del año
Al
año, el bebé puede comer de todo; y también es muy bueno seguir dándole el
pecho. Protege al niño de distintas enfermedades, es un modo de vinculación y
consuelo, y lo relaja para dormir. Durante el segundo año de vida, la leche
cubre el 40% de la dieta del bebé.
10- Destete
La
organización de la Salud y la Sociedad Argentina de Pediatría recomienda
continuar con la lactancia materna más allá de los 2 años.
"Un niño alimentado con leche de su madre tiene 18 veces menos diarreas y 3 veces menos neumonías, entre otras patologías".
El ser humano es un mamífero igual a los
otros. “como tal cuenta Rojas, la mujer posee una fisiología y una anatomía que
se relacionan con el dar de mamar. En los mamíferos, la vida del recién nacido
depende de la capacidad de la madre para amamantarlo, y la lactancia es
esencial para completar el proceso de la reproducción y para asegurar la supervivencia
de la especie. El ser humanos es la única especie que ha intentado reemplazar
esta función natural, determinando como consecuencia un mayor riesgo del niño
de enfermar y morir”
Entre los múltiples
beneficios de la lactancia exclusiva durante los primeros 6 meses, se encuentra
la disminución de la morbilidad y mortalidad por enfermedades infecciosas,
especialmente las gastrointestinales. Frente a frente con la leche artificial,
Alejandra plantea que un niño alimentado con leche de su madre tiene 18 veces
menos diarrea, 3 veces menos neumonías, 1,3 veces menos meningitis, menos
enfermedades célicas, menos parasitosis y menos infecciones urinarias, entre
otras patologías.
¿Cómo favorece la
lactancia materna el desarrollo del bebé?
Tiene diez puntos más de
cociente intelectual que el que es alimentado con biberón, ve mejor, camina
antes, gana autoestima.
¿Y la madre?
Menor incidencia de
cáncer de mama y ovario, y menos osteoporosis y fractura de cadera entre las
madres posmenopáusicas que han amamantado. Menor incidencia de depresión
puerperal, recuperación más fácil del cuerpo preembarazo. Menos embarazos,
menos anemia, menos infartos y menos incidencia de enfermedades autoinmunes
como la artritis reumatoidea.
Tetina y chupete
La tetina del biberón y el chupete son dos
competidores de riesgo para la teta. El niño casi no tiene que hacer fuerza al
tomar la tetina, mientras que succionar leche de la teta de la madre implica un
esfuerzo mucho mayor. El chupete, produce el hambre. Los pediatras recomiendan
usar chupete recién cuando la lactancia este bien establecida, porque debilita
la succión.
.

