miércoles, 14 de noviembre de 2012

La enorme mayoría de las mamás pueden alimentar a sus hijos con su propia leche. Muy pocas situaciones impiden esta práctica saludable, tanto en términos nutricionales y biológicos como afectivos. Para lograrlo es clave el apoyo familiar y profesional, y el contacto inmediato entre la madre y el recién nacido.
 


    “La leche materna es un tejido vivo con 400 glóbulos blancos vivos por centímetros chubicos. Cada vez que el bebé toma la teta, es una transfusión del sistema inmunológico maduro de la madre hacia el niño. Es cambiante porque se adapta a las necesidades funcionales del pequeño, y tiene proteínas humanas, por lo que no produce alergias” explica la pediatra Alejandra Rojas especialista en el hospital Feintuch de Sierra Colorada.
    La leche materna por si solo es el mejor alimento que puede recibir un bebe durante sus primeros 6 meses de vida, y reclama que, inmediatamente después del parto, el bebé sea puesto en contacto con la piel de su  madre, agrega que el amamantamiento puede iniciarse dentro de la primera hora de vida e idealmente en la sala de partos.
    Según la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) que el 98% de las madres pueden dar el pecho a sus hijos y para las que están dando de mamar, UNICEF apunta que la lactancia frecuente aumenta la producción de leche.

    Significa que esta leche posee todos los nutrientes y anticuerpos necesarios para alimentarlo y protegerlo. Después del sexto mes hay que sumar alimentos sólidos a la dieta, pero la leche de mamá continua siendo el principal. Pasado el año de edad hay que continuar amamantando, pero este tipo de alimentación está en condiciones de cubrir alrededor de 40 % de los requerimientos del niño.         Bichara indica en su trabajo, de acuerdo a los datos de las encuestas Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS), el 95% de los niños inician la lactancia materna son presentar diferencias significativas según el nivel socioeconómico de los hogares ni las regiones del país donde viven, pero ese porcentaje comienza a disminuir a medida que en su gran mayoría podría ser evitadas con el trabajo  y la contención brindada desde el sistema de salud.
    La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la SAP apuntan que es bueno continuar amamantando pasado los años, hasta que el bebé y la madre lo decidan, porque favorece el vinculo afectivo entre ambos, potencia el desarrollo cognitivo y visual del pequeño, y lo protege de enfermedades de distinto tipo.
    Silvia Bichara Coordinadora de Lactancia Materna en el Hospital Dr. Feintuch de Sierra Colorada (Río Negro) afirma que “la lactancia materna posee beneficios excepcionales tanto para el niño como para la madre en los aspectos biológico, nútricional, psicoafectivo, económico y social. La leche humana es un alimento completo, contiene todos los nutrientes esenciales en cantidades adecuadas, y hacen innecesaria la ingesta de otros alimentos; su temperatura es óptima, está libre de contaminación bacteriana, no produce intolerancia alimentaria ni alergias.
      Durante el 2007, la Dirección Nacional de Maternidad e Infancia del Gobierno nacional realizo casi 30 mil encuestas en todo el país. Pudo establecer que el 57% de los niños de 2 meses reciben lactancia materna exclusiva; el 46% a los 4 meses y apenas el 36% a los 6 meses.






 10 PASOS
1-      Inicio
Desde el momento del nacimiento, la madre y el bebé necesitan estar juntos para que el pueda mamar durante la primera hora de vida. La primera leche, o calostro, es un concentrado de nutrientes y anticuerpos. Ese es todo el alimento que debe recibir el bebé al nacer.

2-       Bajada de leche
Para aliviar la congestión de los primero días, hay que prender al bebé muy seguido del pecho. Si es necesario, hay que sacarse leche masajeando desde la axila hacia el pezón, ayudando previamente con paño tibio.

3-      Libre demanda
El pecho no tiene horario. El bebé necesita brazos, caricias, contacto y teta cada vez que lo pide. No hay que esperar a que llore. Amamantarlo a libre demanda, las veces que quiera, son horario ni restricciones. Cuando más succiona, más leche produce la madre.

4-      ¿Un pecho o dos?
Dejar que el bebé mame todo el tiempo que desee del primer pecho, y recién cuando lo suelte, ofrecerle el otro. Así recibirá la leche con más contenido graso que sale al final de la toma.

5-      Posición y agarre
Es muy importante que el bebé este bien prendido, para que no se produzca grieta. La posición es panza con panza, y el bebé debe abrir bien la boca.

6-      Estirones
Los bebés tienen varios picos de crecimiento durante los cuales necesitan tomar más frecuentemente la teta. Amamantar más seguido aumenta la producción láctea adaptándose a cada etapa.


7-      Solo teta
Durante los primeros 6 meses de vida, la leche materna es el único crecimiento que el bebé necesita. No es necesario agregar nada, ni agua, ni te, ni jugos, ni otro alimentos.

8-      Alimentos sólidos
A partir de los 6 meses es probable que el bebé se sienta solo y muestre interés por la comida. Es el momento de comenzar a incorporar alimentos sólidos. Hasta el año, la leche materna debe seguir siendo el alimento principal, y las comidas que se agregan no reemplazan ninguna mamada.

9-      Después del año
Al año, el bebé puede comer de todo; y también es muy bueno seguir dándole el pecho. Protege al niño de distintas enfermedades, es un modo de vinculación y consuelo, y lo relaja para dormir. Durante el segundo año de vida, la leche cubre el 40% de la dieta del bebé.

10-  Destete
La organización de la Salud y la Sociedad Argentina de Pediatría recomienda continuar con la lactancia materna más allá de los 2 años.


"Un niño alimentado con leche de su madre tiene 18  veces menos diarreas y 3 veces menos neumonías, entre otras patologías".



    El ser humano es un mamífero igual a los otros. “como tal cuenta Rojas, la mujer posee una fisiología y una anatomía que se relacionan con el dar de mamar. En los mamíferos, la vida del recién nacido depende de la capacidad de la madre para amamantarlo, y la lactancia es esencial para completar el proceso de la reproducción y para asegurar la supervivencia de la especie. El ser humanos es la única especie que ha intentado reemplazar esta función natural, determinando como consecuencia un mayor riesgo del niño de enfermar y morir”
    Entre los múltiples beneficios de la lactancia exclusiva durante los primeros 6 meses, se encuentra la disminución de la morbilidad y mortalidad por enfermedades infecciosas, especialmente las gastrointestinales. Frente a frente con la leche artificial, Alejandra plantea que un niño alimentado con leche de su madre tiene 18 veces menos diarrea, 3 veces menos neumonías, 1,3 veces menos meningitis, menos enfermedades célicas, menos parasitosis y menos infecciones urinarias, entre otras patologías.
¿Cómo favorece la lactancia materna el desarrollo del bebé?
    Tiene diez puntos más de cociente intelectual que el que es alimentado con biberón, ve mejor, camina antes, gana autoestima.

¿Y la madre?
    Menor incidencia de cáncer de mama y ovario, y menos osteoporosis y fractura de cadera entre las madres posmenopáusicas que han amamantado. Menor incidencia de depresión puerperal, recuperación más fácil del cuerpo preembarazo. Menos embarazos, menos anemia, menos infartos y menos incidencia de enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoidea.

Tetina y chupete
    La tetina del biberón y el chupete son dos competidores de riesgo para la teta. El niño casi no tiene que hacer fuerza al tomar la tetina, mientras que succionar leche de la teta de la madre implica un esfuerzo mucho mayor. El chupete, produce el hambre. Los pediatras recomiendan usar chupete recién cuando la lactancia este bien establecida, porque debilita la succión.









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